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24 jul. 2013

Salir del atolladero




Había dos camiones pegados el uno al otro por su parte trasera, y un camionero, con un pie en cada camión, intentaba denodadamente mover un enorme cajón.
Pasó por allí otro individuo que, al ver la apurada situación del camionero, se ofreció voluntariamente a ayudarle. Al cabo de más de media hora de inútiles esfuerzos, ambos estaban sudorosos y de un humor de mil demonios. 

«Me temo que es inútil», dijo el voluntario sin resuello. «¡Nunca conseguiremos sacarlo de este maldito camión!» 

«¿Sacarlo?», bramó el camionero. «¡Santo Dios! ¡Yo no quiero sacarlo! ¡Quiero echarlo más adentro!»
  -Anthony de Mello


Hasta para ofrecer ayuda hay que pedir permiso, pues habrá quien no desee ser ayudado.
Por otro lado, ¿estamos haciendo todo lo posible para salir del atolladero o sin darnos cuenta estamos echando más hacia adentro el problema?





26 jun. 2013

¿Realmente estás haciendo lo que te hace feliz?...

 

...¿o es momento de un cambio? 

“…la vida nunca está muerta; la vida está cambiando constantemente, cada momento. La vida es un cambio continuo…” (Osho)



4 jun. 2013

La poderosa sugestión o ¿Cuál es la realidad de cada uno?

Psicólogos neozelandeses aseguran que la sugestión puede ser más poderosa que el pensamiento, las acciones y factores externos de la realidad: pensar que algo sucederá es imprescindible para que esto suceda.
Un par de psicólogos de la Universidad de Victoria, en Nueva Zelanda, aseguran que la sugestión es mucho más poderosa que otro tipo de pensamientos, pues predispone al sujeto a una determinada acción y, a la larga, termina modificando su comportamiento.
De acuerdo con Maryanne Garry y Robert Michael, en colaboración con Irving Kirsch de la Universidad de Harvard, la sugestión tiene una importancia mucho mayor de la que usualmente le adjudicamos en nuestra vida diaria, nuestros procesos de pensamiento y nuestras acciones.
“Una vez que anticipamos la ocurrencia de un resultado específico, nuestros pensamientos subsecuentes y comportamiento ayudarán de hecho a que dicho resultado se produzca”, escriben los investigadores. Y ponen este ejemplo:
Si una persona tímida espera que un poco de vino le ayudará a “soltarse” en una fiesta, probablemente se sienta más desinhibido, se acerque a otras personas y se involucre en más conversaciones durante el transcurso de la noche. Y aunque quizá dé el crédito de todo esto al vino, son sus expectativas a propósito de éste las que realmente inclinaron su comportamiento hacia lo planeado.
Se trata un poco de la “profecía autocumplida” sobre la que también teorizó el sociólogo estadounidense Robert K. Merton: tememos que algo suceda, supuestamente hacemos todo por evitarlo (o, al contrario, inconscientemente lo propiciamos) y al final termina sucediendo.
Por último la investigación de estos psicólogos va mucho más allá y tomando en cuenta situaciones como el efecto placebo o el hecho de que algunas personas comiencen a curarse ya desde que ingieren una medicina (sin que ésta haya tenido tiempo aún de reaccionar en el cuerpo), se preguntan dónde radica el elemento verdaderamente real de cada uno.
“Si un tratamiento real y una sugestión llevan a resultados similares, ¿cuál es la diferencia entre ambos?”, dice Garry.